escapo en hojarascas de esperanza
que germinan luz para mi semen de caricias.
¡Oh dulce Deméter del alma!
Agricultora de mis sueños y deseos,
escondo prolijo y sigiloso los vientos de tu ser,
que me traen lluvias metafísicas de niña
para recorrer tu orografía de mujer.
Muerte
y putrefacción.
Tensión en la atención de la distensión.
Engaña al destino, tienta a la suerte
camino a tu barranco de piel
demos el salto a la fe
que la paradoja cubra nuestra sed
de alcoholes, cigarros y adoquines pretéritos
en el idilio del bohemio.
Resurrección.
Crucifícame en el vómito de tu miel,
quiero estar ebrio de Lilith
y perdonar nuestros pecados.
Porque no soy ningún Adán para sentirme responsable del destino de otros
más bien soy el Teseo que con hilos de seducción
busca a su Ariadna en el laberinto de la autodestrucción.
Muero como Ícaro, volé tan cerca de tu volcán en erupción,
que caigo cegado y calentado por tu vital maceración.
Soy Garuda, y he renacido desde oriente para cosechar tu vid"
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Deméter vuelve y se va, vuelve y se va hasta que se vaya o vuelva definitivamente. (Agosto/2013)
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